No es país para indecisos

Oh!

Oh!

No podemos dejar de buscar lo infinito. Es la manera de evitar que lo limitado nos ahogue. El artista, en su ansia de llenarse, nunca puede quedar satisfecho. El pintor buscará la obra total, como el poeta. El consuelo terreno, pago de humo, es la comparación. Pero la crítica es tan solo eso: una puesta en relación para asignar mérito. El Parnaso es una urbanización a las afueras.

Moby_Dick_final_chase. By I. W. Taber [Public domain], via Wikimedia Commons

Moby_Dick_final_chase. By I. W. Taber [Public domain], via Wikimedia Commons

 Querer ser dios es negarse el hecho de que el secreto no nos será revelado. Tal vez porque no existe, tal vez porque en el fondo no queremos saberlo. La caza es un bello fracaso: persiguiendo el arte se consumen los artistas. Como Ahab, descubren lo perfecto de la inmolación. Cezanne entrevé la sombra accidental, el plano de la umbría. Rilke se convierte en ángel, pero la mayoría caen, caemos, desplumados.

El artista muere esparciendo la derrota. Una espora de la desesperación, una marta feroz en el pincel. El Arte no es país para indecisos.

La pluma, la punta, el cincel o el pentagrama. Si hay una música de las esferas tiene que existir también un color, un poema o una ecuación. Y si un día llegamos a atraparlas, habremos cumplido nuestro destino y estaremos satisfechos ante la derrota definitiva, pues ya no habrá nada más que buscar.

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